Proyecto Centinela.
El aire estaba cargado, denso, como si la ciudad misma contuviera la respiración mientras el grupo avanzaba por las calles en ruinas y túneles abandonados. Cada sombra parecía moverse con intención, y los destellos del cuaderno azul iluminaban brevemente sus rostros mientras avanzaban.
Isela sostenía la mochila con fuerza, consciente de que el cuaderno latía como un corazón vivo dentro de ella. Cada paso que daban hacia las coordenadas sentía que la energía del dispositivo se volvía más intensa