Estado Crítico.
El laboratorio secreto estaba en penumbra, apenas iluminado por luces intermitentes que hacían que cada sombra pareciera moverse por voluntad propia. El cuaderno azul en manos de Isela vibraba con fuerza, proyectando un brillo que se reflejaba en las mesas metálicas, los cables y las pantallas parpadeantes. Cada paso que daban hacía que el dispositivo latiera más rápido, como si percibiera que el peligro estaba cerca.
—Manténganse alerta —susurró Damian, caminando al frente—. Algo me dice que n