Mentiras Piadosas.
El martes por la mañana, el campus bullía con la energía habitual de inicio de semana. Estudiantes corriendo para entregar trabajos de último minuto, voces mezcladas en los pasillos, el olor a café barato impregnando el aire. A Isela le pareció que todo se movía demasiado rápido, como si el mundo no hubiera sufrido sacudida alguna en los últimos días.
Ella, en cambio, caminaba con los pasos medidos, el gesto tenso y las manos aferradas a la mochila como si fuera un salvavidas.
Apenas cruzó el p