La Invitación.
El pasillo olía a café frío y a papel aquel viernes por la mañana, a esa mezcla de campus que siempre parecía vibrar entre la prisa y la espera. Isela avanzaba con la mochila colgada de un hombro, intentando que sus pasos sonaran normales, que sus manos no traicionaran el temblor que todavía le arrancaban los recuerdos de los últimos días.
Marco había pasado hacía no mucho por allí, con su sonrisa fácil y la oferta de fiesta colgando en el aire como una provocación. Se le acercó con ese tono ex