Grietas.
El lunes amaneció con un cielo claro, demasiado brillante para la inquietud de Isela. Había dormido mal, con la mente atrapada en una mezcla de imágenes: el beso del viernes, la visita de su madre el domingo, las voces de sus hermanos que aún resonaban en la memoria. Se vistió rápido, buscando ropa neutra. Necesitaba pasar desapercibida. Quería un lunes normal.
No tenía clases con Damian ese día, y sin embargo no podía dejar de pensar en él. Cada paso que daba por el campus era una pregunta: ¿lo