Ecos Entre Las Cenizas.
El zumbido de las luces del pasillo era insoportable. Cada destello blanco arrancaba una punzada en las sienes de Selena, como si la electricidad misma la castigara por lo que acababa de dejar escapar. Apretó los puños, la piel de los nudillos tensa, las uñas marcando la carne.
Leo había escapado. Otra vez.
—Tienes suerte de que te haya detenido —dijo Viktor, caminando unos pasos detrás de ella. Su voz era baja, controlada, pero contenía una tensión que no necesitaba palabras.
Selena no contest