De Camino al Infierno.
El silencio tenía un sonido. Damian lo escuchaba entre los escombros, entre el zumbido metálico de los túneles agonizando. No era el silencio de la calma, sino el de algo que se había roto y no sabía cómo morir.
Era el mismo que había escuchado la noche que Elena desapareció. El mismo que volvía ahora, reclamando otro nombre: Selena.
Se obligó a respirar. El aire era una mezcla áspera de polvo, hollín y miedo. Frente a él, Livia temblaba y murmuraba algo que apenas alcanzó a entender:
—No puede