20. Romper el ruido
Desperté con el corazón en la garganta.
La lluvia golpeaba los cristales con una furia antigua, como si quisiera entrar. El cielo estaba gris, tenso, y la ciudad parecía sostener la respiración.
Mi primer pensamiento fue que algo, en algún punto del sistema, se había roto.
El teléfono vibró antes de las siete.
Era Rocío. Su voz sonaba más rápida que de costumbre, cortante, urgente.
—Alguien está borrando archivos del servidor —dijo sin rodeos—. También los respaldos de seguridad.
Sentí un vacío