105. La boca que llama
A mitad de camino, cuando el cuerpo ya había encontrado un ritmo de marcha que no dolía tanto, el celular vibró. No sonó: vibró, como si también tuviera miedo de interrumpir algo importante. Miré la pantalla y reconocí el número sin sorpresa: el del sistema municipal caprichoso que ahora nos escribe por su cuenta, como si hubiera aprendido a desobedecer en voz baja.
Un texto, sin firma, directo:
“Si activan el protocolo ‘Amanecer’ en Tribunales, la red de Valera intenta cortar.
Respuesta: le