Cinco días después de la tensa llamada, Hadiya llegó a San Francisco. Estaba nerviosa, usando la excusa de investigar una posible inversión tecnológica para la fundación de Dilara como coartada. Odiaba el juego de mentiras, pero el miedo a que Ahmed revelara el incidente del medicamento abortivo era mucho más grande que su orgullo. Esa verdad no solo la desterraría del círculo Arslan, sino que la hundiría socialmente para siempre.
Eligió el lobby de un hotel boutique en Nob Hill, un lugar elega