El descenso del jet privado sobre el pequeño aeropuerto de Whitefish, Montana, fue un acto de gracia técnica. El sol de la mañana apenas rozaba los picos nevados, proyectando sombras largas y frías sobre la pista. Ahmed se sentía invencible. Estaba a salvo, lejos del infierno de Los Ángeles. Este era el principio de su nueva vida.
El aterrizaje que Ahmed anhelaba y necesitaba se convirtió en un problema en el momento en que las ruedas tocaron el asfalto. Al rodar hacia el hangar privado que hab