La mansión Hassan era un hervidero de actividad. El día de la Noche de Henna (Kına Gecesi) había llegado, una celebración tradicionalmente reservada solo para mujeres, marcada por la melancolía de la novia que se despide de su hogar y la alegría anticipada de su nuevo matrimonio. El salón de baile de los Hassan se había transformado, decorado con ricas telas de terciopelo rojo, candelabros dorados y bandejas llenas de nueces, dulces y velas.
Mientras las mujeres de la familia Hassan se ocupaban