Una vez arriba, ella lo lleva a donde de seguro el mayordomo puso sus valijas. Si las cosas no habían cambiado, lo iban a poner a Mateo en una de las habitaciones de huéspedes cerca de la suya.
—Esta va a ser tu habitación —le indica Sofi al niño abriendo una puerta para mostrar su interior.
—Wow —hola el niño.
La habitación era dos veces más grande que la que tenía en el apartamento de Sofi. Las paredes sin rastros de humedad, ni de ninguna clase de manchas blancas. La alfombra de pelo largo,