El amor es un duende. El amor es un demonio. No hay ningún ángel maligno, excepto el amor.
William Shakespeare.
Tony traspasa las puertas de la estación de policía con todo su glamour, buscando con la mirada a su objetivo. Sin poder localizar se dirige hacia el mostrador donde un efectivo se encontraba sumergido en su ordenador. Éste al sentir una presencia cerca, levanta la vista para ver de qué se trataba. Al ver a Tony con su barbilla levanta, el ceño fruncido, cruzado de brazos y vistien