—¿Ahora dices que miento? —Sofi niega con la cabeza e inspira profundo—. ¿Me dijiste que Ian te preguntó por qué no podías tener hijos? —Sofi asiente con la cabeza—. Pero nunca le dijiste el motivo, ¿verdad? —La joven niega—. ¿Por qué no?
—Por vergüenza —balbucea y Lina suelta un glosario de improperios.
—¿Hay que exorcizarte para sacarte la vergüenza? Por Dios, mujer.
—Pero es así como me siento.
—No, Sofi, no. Él infeliz ese debería sentir vergüenza por haberse vendido de esa manera. El idiot