Aunque era verdad que la tenía cerca de su entrepierna, solo que un poco más arriba ajustada con la cintura de su pantalón, no había tenido tiempo de ponerla en la pistolera y estaba muy enfadado por ver a Arias golpeando a Noe, que ni lo pensó y corrió hacia ellos.
—Idiota. No vuelvas a meterte en mi camino —advierte señalándolo con el dedo índice.
—¿O sino qué? —provoca.
Ella se aleja unos pasos y se cruza de brazos mirándolo con una ceja levantada.
—Me debes una pelea.
—¿Te debo una pelea? —