Luego de un largo día de trabajo, Ian lleva pizza a la casa de Sofi para cenar. Al llegar, Mateo le abre la puerta anunciándole que Sofi se estaba duchando.
—¿Qué haces? —curiosea Ian al verlo desplomarse en el sofá frente a libros.
—Geometría —Lo ve acomodarse a su lado—. Y no entiendo nada.
—Yo tampoco voy bien en esa materia.
Ambos se miran y se carcajean estaba claro que no iba a obtener mucho del rubio cuando se trata del estudio.
— ¿Qué es lo gracioso? —indaga Sofi al acercarse a ellos.
—Le decía a Mateo lo bueno que soy en geometría —bromea, provocando que Mateo vuelva a reír.
—No te creo nada.
—Lo bien que haces —esboza el rubio y se queda viéndola por un instante antes de volver a hablar—. ¿Vamos?
—Trae a la cocina —dice pasando por su lado.
—Hoy cumpliremos otras de tus fantasías —murmura en su oído al llegar junto a ella—. Tranquila, no traje las bolitas —le hace saber al verla ruborizarse.
Cuando terminó una cena y Mateo se fue a su habitación, Ian se apresuró a ir al cuar