Lina sale de su oficina para tomar un café junto a los demás y en la distancia ve a “Ken”, lo observa con detenimiento, se da cuenta que tiene una linda sonrisa, un lindo porte, sus manos se mueven con elegancia, es muy guapo, pero estaba claro que no era Alex. Alex tiene todo y más. Él es único.
— ¿Cómo estás, Lina? —saluda Fernando en cuanto ella se acercó.
—Muy bien. ¿Usted?
—Me haces sentir viejo tratándome de usted.
—Perdón, es la costumbre —esboza, aunque no estaba segura si darle más confianza de la necesaria, ya que la rubia plástica con la que había aparecido la vez anterior podría traerle problemas y ya tenía bastante.
Él comienza a charlar con ella, tratando de romper esa distancia que Lina ponía entre ellos y termina descubriendo que el joven era arquitecto por lo que la conversación se basó en los cambios que ella quería hacerle al resto. Fernando tendió sobre el mostrador unos planos que llevaba consigo y le dio varias ideas de cómo modificar el establecimiento.
—Quiero