Un nuevo día se presenta en la habitación de Lina y Alex, colando sus rayos de sol por la ventana. Él despierta con lentitud y lo primero que hace es observar a Lina quien duerme desnuda sobre su pecho, dejando que los rayos de sol acaricien su piel. Sonríe al verla tan tranquila, tan plácidamente dormida sobre él. Le acaricia los cabellos y con suavidad la acomoda en la almohada para comenzar a besarla, dejando dulces besos castos sobre los labios. Ella al sentirlo empieza a despertar ronroneando y él sonríe al verla estirarse.
—No me mal acostumbres —le susurra.
—¿Por qué no? —murmura Alex robando besos entre cada palabra.
—Porque después querré que me despiertes así cada mañana.
—Con gusto lo haría —afirma en su oído provocando un cosquilleo en ella—. ¿Vas a darme mi mañanero?
—Solo si sigues besándome de esa manera.
Alex no deja de besarla como a ella le gusta y la aprisiona contra el colchón para obtener su mañanero.
Luego de la ducha y de desayunar, se ponen de acuerdo en que ni