Gaby se encontraba en su escritorio en la comisaría muy concentrada en el informe y la protección para Santiago Ortega. Quería terminar con eso lo antes posible y buscar la forma de metro preso a Christopher Donovan de una vez por todas, para que así, Lina pueda vivir en paz. Estaba tan metido en su trabajo que no anotó que lo estaban mirando de muy cerca.
Un carraspeo de garganta lo hace levantar la mirada.
—Pensé que ya te habías ido —esboza el morocho mirando fijo a Lombardo. Este niega con la cabeza. Él morocho frunce el ceño—. ¿Pasó algo?
—No, solo quería saber si has hablado con Lina después de lo de ayer —le responde Lombardo.
—No tuve oportunidad de hablar con ella —Gaby suspira y recuesta la espalda en su silla, cuando ve que Lombardo se acomoda en la del enfrente a su escritorio—. La llamé y tenía el celular apagado. Luego llamé a Alex y me dijo que ella estaba descansando, al saber que estaba a salvo en su casa, me quedé tranquilo y decidí no molestarla, dejarla descansar —