El boricua, junto a Sole, Sofi y Lina estaban en el salón del resto desayunando como hacían todas las mañanas, mientras hablaban sobre el casamiento y los acontecimientos de Sofi e Ian.
—Estamos viendo un lugar a donde ir a vivir juntos —contesta Sofi—, queremos un lugar que sea cómodo para los tres.
—Ian tiene una casa y es bastante grande —argumenta Lina—, ahí estarían los tres cómodos y cada uno con sus respectivos espacios.
—Además, teniendo a Mateo que pronto va a ser un adolescente, va a querer su espacio y no cruzarse con ustedes mandándose mano en todo momento —secunda Sole.
—No nos mandamos mano en todo momento —Sofi frunce el ceño.
-¿No? —pregunta Sole con asombro—. Nosotros lo hacemos en cada oportunidad.
Ella y Erik están, todo el tiempo que pasan juntos, tocándose de alguna manera u otra, a pesar de que su embarazo es muy avanzado, ellos no dejan de demostrarse amor y aprovechan cada momento solos para dar rienda suelta a la pasión.
—Sole —chilla Sofi y todos se ríen—. No