Santiago insta a tirarse para atrás, pero afirma su agarre y baja sus pantalones haciendo caer al suelo. Los ojos del hombre se abren de una forma hasta casi graciosa y ella camina hasta posicionarse detrás de él. Le da una patada al interior de la rodilla y éste cae al suelo, haciendo un ruido sordo con sus rodillas al estrellarse en el piso y un gemido escapada de su boca.
—Esto, cada vez se pone mejor —Gaby se frota las manos con descaro, mientras que sonríe.
—Tendría que buscar los pochoclos —acota Ian.
Lina camina hasta el vidrio y lo golpea suavemente con sus nudillos. Hace una seña y vuelve a quedar frente a Santiago. A los dos minutos la puerta de la sala se abre y entran las mismas personas que estaban detrás del vidrio.
—Vaya, esto sí que es… —Esposito recula su pensamiento.
—Extraño —termina López.
—Diferente —suelta Noe.
—Sublime —sonríe Lombardo.
—Que —La voz de Santiago suena estrangulada—… ¿Por qué están todos aquí? —pregunta temblorosa.
—Ya te dije —le sonríe