—El doctor va a crucificarnos —le murmura Alex a Lina.
Estaban sentados uno al lado de otros tomados de la mano en el avión privado de Alex, junto a ellos iban: Aye, Gaby, Tony, Sole, Erik, Mateo y los recién casados, Sofi e Ian. Pasaron una semana en Milán y ahora regresaron todos juntos a casa. El avión destilaba alegría por doquier y todo era una leve calma y mucha paz. Estaban todos relajados y tranquilos, y eso era lo que se palpaba en el aire dentro de ese avión.
—No te preocupes, ya pasó