—Sabes tan bien —habla con la voz ahogada por tenerla ocupada con el pecho de su mujer. Sube con lentitud hasta su cuello—. No voy a dejarte ni reaccionar, voy a estar dentro tuyo hasta que nos convirtamos en uno —Sofi traga en seco y muere su labio inferior ante semejante insinuación—. Y si sigues provocándome no te vas a poder sentar por una semana —le susurra con voz ronca al ver como ella muerde su labio. Sofi dejó automáticamente de respirar.
Con movimientos seguros, la abrió para él y bajando sus dedos al sexo femenino, comprobó que estaba más que lista para recibirlo. Sonriendo por sentirla tan mojada y sabiendo bien que era por las cosas que le decía, adentra dos dedos acercándose de nuevo a su oído.
—Estás muy mojada y caliente —Mueve sus dedos dentro de ella, llegando justo a ese lugar que la hace explotar—. Voy a cogerte y hacerte el amor hasta que pierdas tu jodida voluntad —Los dedos de Ian se empaparon con la savia de la chica. Si, él sabía que esas cosas le gustaban y