— ¿No tienes trabajo? —escupe el rubio con el ceño fruncido.
En ese momento el celular de Gaby empieza a sonar, pero lo deja sonar hasta que queda en silencio; ignorando a sus compañeros y al celular, cerró más fuerte sus ojos para calmar un poco el dolor de cabeza por la resaca y se acomodó mejor en su silla.
Tanto Ian como López lo miraban con curiosidad, sin embargo, a ninguno les pareció para alarmarse, ya que sabían bien que se trataba de su resaca. Gaby solo ignoraba el teléfono y demás c