Buenos Aires…
En cuanto terminó la llamada, Alex se desplomó en su silla frente al escritorio, se encontraba trabajando cuando recibió la llamada de Ian y la verdad no podía creer todo lo que su primo le había dicho, era una completa locura. Si no creía en el destino, después de esta revelación, no le quedaba de otra que comenzar a creer. Recuerda bien esos días en Ibiza, en donde los padres de Ian debían viajar por trabajo y el chico no quería ser torturado por sus padres en un país desconocid