Capítulo 104

A la mañana siguiente el primero en abrir los ojos, es Ian. Su panorama visual le regala a una mujer de suave piel entre sus brazos. Él sonríe al verla cubierta solo con su cuerpo encajando a la perfección. Su espalda pegada a su pecho y su aroma invadiendo su propio aroma. Con cuidado para no despertarla la separa, se levanta y la cubre con las sábanas. Busca unos pantalones de chándal y se adentra en la cocina para preparar el desayuno. A los veinte minutos, tiene café, zumo de naranja, tosta
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