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—Gracias por contarme esto, Susi.—Se limpió las lágrimas.—Creo que con eso es suficiente, no quiero escuchar nada más.
—Está bien, no voy a insistir. Solo quiero que sepas que puedes contar conmigo.—Susi terminó de arreglar su cabello y muy pronto sus mechones rubios brillaban nuevamente.—¡Eso está mejor! Nunca vuelvas a cubrir tu cabello con un color oscuro, Olivia. Eso no va contigo. Es como si quisieras apagar una estrella.
Olivia siempre había sido llamado la omega de oro por sus mechones r