.35.
Patrick pisó una ramita y alertó a la omega, que paró de cantar y pegó un grito cuando lo vio.
—¡Lo lamento!
—¡Oh, por la sagrada luna! ¡Qué susto me diste! —Al ver que Patrick no era ninguna amenaza, soltó una risa limpiavidrios.—¡Ah, se me olvida que aquí no es como en el pueblo, por un minuto pensé que se trataba de algún oso!
Algo se quebró dentro del alfa al escuchar esa melodiosa risa. Ahí, en medio del jardín de los Moor, Patrick se había enamorado.
—¿Cómo te llamas?
—Susana Stone. Pero tú puedes llamarme Susi. —La omega sonrió, encantada por la atención.—Eres el primer alfa que se acerca a hablarme en toda la noche. ¿Toda la gente aquí es igual de ególatra? Tenía muchas expectativas para esta noche, terminé muy decepcionada. Aquí todo el mundo me desprecia.
A Patrick no le gustó escuchar eso.
—¿Quién te ha hecho desprecios?
—Es un decir. —Susi le lanzó un beso.—Soy la omega más hermosa de este lugar. ¿Por qué me iba a preocupar por lo que piensen esos estirados?
Y de nuevo se