El frío me cala los huesos en el mismo instante en que mis pies descalzos tocan la hierba húmeda del jardín. La niebla de la noche es densa, una masa grisácea que se traga la luz de la luna, pero logro distinguir la silueta imponente de Thomas avanzando hacia la espesura del bosque que rodea la mansión. No mira atrás. Camina con una seguridad pasmosa, como si conociera cada raíz y cada piedra del terreno en la más completa oscuridad.
Me pego a los árboles, midiendo cada paso, cuidando de no pis