Capítulo 49. Promesas de fuego
Irina propiamente no estaba molesta, Santiago no fue ofensivo, por lo contrario se exhibía como caballero de brillante armadura.
—Santiago, este es un error, no debí quedarme al darme cuenta que estás borracho.
—Irina, escúchame, puede que haya bebido, pero lo que digo es en serio.
Ahora Irina sí sentía que perdía el tiempo.
—No necesito un héroe, necesito que hagas tu trabajo, esto es serio Santiago, es mi vida la que está en juego. Si estás en ese estado es porque no puedes hace