Capítulo 96. Acusación
El aire en el salón principal del palacio estaba cargado de tensión, casi irrespirable. La noticia de la caída de Matilda corría como un torrente, y todos los presentes se habían congregado para escuchar lo ocurrido, buscar culpables y enfrentar consecuencias. Soriana, con la mirada oscura y llena de rabia contenida, no tardó en señalar su objetivo.
—¡Fue Alina! —exclamó con voz firme y acusadora—. La vi con mis propios ojos, empujó a la anciana por las escaleras.
Un murmullo estalló entre los