Capítulo 91. Dulce
Mya se detenía cada tanto a observar los detalles del gran castillo, cosas que había olvidado luego de tanto tiempo. A pesar de su lujo y sus altos techos abovedados, aún no se sentía completamente parte de aquel sitio. Había demasiados rostros nuevos, demasiadas emociones encontradas. Se quedó contemplando una de las vidrieras del corredor que daba al jardín interno, con las manos apoyadas en la baranda de piedra y su vientre levemente proyectado hacia adelante.
—Debes de ser Mya, ¿no? —pregun