Capítulo 90. Dulce como hiel
El pasillo de piedra estaba silencioso a esa hora de la tarde. Apenas unas pocas antorchas chisporroteaban en las paredes, dejando sombras danzantes que se alargaban a medida que Soriana se acercaba a la habitación donde descansaba Mya.
Llevaba entre las manos una bandeja de madera cubierta por un paño blanco. Debajo, había una selección de bocadillos dulces cuidadosamente elegidos: pequeños pastelitos de miel, frutas confitadas, galletas de almendra y un trozo de pan de higos. Había ordenado p