Capítulo 89. La calma que antecede a la tormenta
La cena había terminado en calma. La tensión de la batalla verbal parecía haber quedado atrás, al menos por esa noche, y Alina se sentía más tranquila al ver que Devon había comido con apetito. Lo había observado de reojo durante toda la velada, atenta a sus gestos, sus movimientos, incluso a su respiración. No se atrevía a preguntarle delante de los demás, pero cuando llegaron a su habitación, cerró la puerta tras ellos y finalmente habló.
—¿Te sientes mejor? —preguntó en voz baja, mientras se