Capítulo 52. Liam
Al día siguiente, la enfermería estaba casi en penumbra, iluminada por unas pocas lámparas de aceite que proyectaban sombras danzantes sobre las paredes de piedra. Alina empujó la puerta con suavidad, intentando no hacer ruido. El olor a hierbas medicinales y alcohol llenaba el aire, envolviendo el lugar en una calma engañosa.
Liam estaba recostado en una de las camillas, con el torso cubierto por una manta gruesa. Dormía de lado, con el cabello despeinado cayéndole sobre la frente, y por un mo