Capítulo 25. Conociéndose
Alina no entendía por qué Devon había solicitado su presencia tan temprano aquella mañana. Cuando salió de la residencia, lo encontró esperándola en la entrada del camino principal, con un aire extrañamente informal. Llevaba la capa sin abrochar, la camisa remangada, y el cabello algo despeinado por el viento.
—¿Vamos? —le dijo, sin dar mayores explicaciones.
—¿A dónde?
—A conocer a mi gente —respondió, girándose y comenzando a caminar—. Es hora de que ellos te vean... como algo más que un símb