Capítulo 113. Unidos
La noche se había asentado sobre el castillo Blacknight con un manto de silencio, roto solo por el suave ulular del viento entre las almenas y el canto lejano de los lobos que patrullaban los bosques. Alina permanecía en su habitación, sentada junto a la ventana abierta, la luz de la luna llena bañando su rostro pálido, acentuando cada línea de preocupación. Sus manos descansaban sobre el borde de la cama mientras escuchaba, todavía con cierta inquietud, la estrategia que Devon había delineado