[Meses después...]
La mansión de Jazmin Gavrilov, antes un escenario de tensiones, diferencias, rencores y miradas frías, resonaba con un sonido que parecía haberse olvidado; las risas genuinas.
En otro tiempo, esto hubiera sido casi imposible de conseguir.
Donovan sostenía mi mano bajo la mesa, sus dedos entrelazados con los míos, a veces tensos, a veces más relajados. Había sido un arduo trabajo conseguir que aceptara venir a esta cena, pero Karina me había suplicado y, francamente, creo que