Un día a la vez, Cassia... No te agobies... No pienses.
No sientas culpa.
Ahora eres libre.
El tiempo en el hospital se había convertido en un pasar de días borrosos. Días y noches en los que apenas veía la luz del sol, solo el cegador color blanco de las paredes, el incesante sonido de los monitores, y el dolor que a veces llegaba de golpe a mi cuerpo.
Los primeros días fueron los más difíciles.
De verdad.
Tal y como los doctores le habían advertido a Donovan, mi salud mental había sido la más