El Caribe era un sueño que muchas veces tuve, pintado en mil tonos de azul, blanco y dorado. Me sentía en el cielo de la relajación y la paz absoluta, ahogándome en todas las bellezas que observaba. Sin embargo, lo que de verdad me tenía flotando no era la arena blanca ni el agua cristalina, tampoco los paisajes… era Donovan.
Él me llevaba de la mano como si no existiera nada más en el mundo, disfrutando de mi compañía y los alrededores.
Todo era perfecto.
—¿Lista para desaparecer del estrés de