No te desmayes, Cassia. Sonríe. Respira. Hoy tiene que ser perfecto.
El murmullo de los invitados resonaba en el majestuoso salón, adornado con miles de rosas blancas y candelabros de cristal que reflejaban la luz como si fueran estrellas suspendidas en el aire. Cada rincón desprendía lujo y exclusividad, y es que Karina no había escatimado en gastos. Pero también había algo de calidez, intimidad… como si todo el universo se hubiera detenido solo para nosotros.
Por nuestra felicidad.
Respiré ho