Gema
Camino por los pasillos de la Orden sin prisa y pensando en mis cosas.
Gracias a mis oídos amplificados, percibo algunos cuchicheos que vienen del comedor, pero no les presto atención.
Mi mirada se cruza con la de Bel, que avanza por el pasillo, y la llamo agitando la mano.
—Gema, buenos días compañera. Vamos a desayunar. Hoy nos espera un día muy intenso.
—¿Y eso?
—Hoy tenemos una misión. Una nueva desaparición…
—No puede ser…—digo un poco triste. A pesar de que desde que entré en l