GEMA
No he salido de mi habitación en dos días.
La tristeza de mi loba me abruma pero no es solo eso…llevo dos malditos días encerrada entre estas cuatro paredes. He estado rechazando las misiones de Carlisle y ni siquiera he pisado los lugares asignados. No he hecho otra cosa que sumergirme en el vacío que me consume. He estado triste muchas veces, incluso enfadada, sobre todo enfadada… pero jamás, jamás, me había sentido así por amor.
—Si esto es el amor… desearía nunca haberlo conocido—murmuro contra las sábanas.
Es un dolor distinto, un peso en el pecho que no se quita, que no se olvida, que me hace temblar por dentro. Y lo peor… es que no tengo fuerzas para obligarme a ignorarlo.
Pero lo que más me duele, lo que más me rompe por dentro, es que Leonardo no ha venido a verme. No ha cruzado la puerta de mi cuarto ni una sola vez. Y cada vez que alguien toca, cada vez que escucho pasos acercarse, mi corazón late a mil por hora y me imagino que es él.
Pero nunca lo es. Siempre es Bel