Gema
Vivir en la residencia de la Orden no está tan mal, sobre todo porque no tengo otro lugar a dónde ir. La privacidad es un lujo del que carezco: demasiados ojos están pendientes de mí y debo permanecer siempre alerta. Aun así, no todo es malo; Bel también vive aquí.
No hemos hablado de nuestras familias, así que supongo que no tiene una casa familiar a la que volver, al igual que yo. Kevin no puede aceptarme y tampoco tengo un centavo para alquilar un sitio propio.
Estoy en la puerta prin