Mundo ficciónIniciar sesión—Vi que estabas hablando con ese hombre ¿Lo conoces?
Dirigí mi mirada hacia él y vi como bebía su refresco, luego volví a posar la mirada en mi jefa y le dije que no, que él me había confundido con alguien, pero cuando las cosas se aclararon, me pidió disculpas. Me alejo un poco de ella para ir a buscar otro trapo limpio, pero antes de irme, ella me dice que le ayude a conseguir su número y que, si no lo hago, me va hacer quedarme hasta tarde trabajando, estaba por reprocharle, pero no quería armar un escándalo y quedar como una loca frente a ese chico guapo, así que me limite a asentir con la cabeza e irme a buscar el trapo.
Una vez que ha terminado de comer, me hace la seña de que le lleve la cuenta y enseguida se la entrego, le dije que esperaba que haya disfrutado de su comida y que ojalá vuelva pronto, veo que saca su cartera y enseguida me alejo, no quiero incomodarlo.
Desde la distancia veo que está pagando para después irse, casi enseguida me acerco y no puedo evitar soltar un ligero chillido de sorpresa al ver que me dejó trescientos dólares de propina, tomo entre mis manos los billetes y los observo como si fueran la cosa más extraña del mundo. Sacudo la cabeza para salir de mi trance y empiezo a recoger todo.
Regreso a la caja registradora y me pregunta mi amiga cuanto me dejó de propina el chico guapo, miré a nuestro alrededor y se lo enseñé, al igual que yo hace unos momentos, suelta un chillido ahogado, se acerca más a mí y me susurra con secretismo.
— ¿Le vas a dar las nalgas o que pasó?
No pude evitar reírme y le dije que no, que simplemente le trate bien y fui amable, ella resopló con fuerza y me dijo que sentía envidia de la suerte que tengo, lo cierto es que yo le tengo envidia, no le dieron un susto de muerte anoche y no la persiguieron por su casa en mitad de la noche.
Abro la pequeña carpeta que utilizamos para entregar la cuenta, en eso recuerdo que olvidé por completo pedirle su número para la gerente y me di un golpe en la frente, luego escucho que mi amiga me dice que soy una chica bastante afortunada y recalca con más ahínco la envidia que me tiene mientras me da suaves codazos en el brazo. Bajo la mirada hacia ella y veo que me está señalando algo, dirijo mi mirada en aquella dirección.
Para mi agradable sorpresa, el chico me ha escrito su número de teléfono en un pedazo de papel, enseguida lo tomo y guardo el número en mi celular, luego arrugo un poco el papel, no quiero darle el numero al chico porque no quiero que piense que soy yo, pero tengo que hacerlo, no quiero quedarme hasta altas horas de la noche aquí metida y más por lo de ayer.
Alexis.
Manejando por las calles siento como mi teléfono vibra, al ver que el semáforo está en rojo, lo saco y me pongo a revisar de quien se trata. Me sorprendo al ver que me ha llegado un mensaje de Quinn y sé que es ella porque tengo su número registrado, no pude evitar sonreír con satisfacción al ver que se ha contactado conmigo.
Ella me dice que ha tenido que darle mi número a su gerente ya que quería conversar conmigo, se disculpa miles de veces y no para de repetir que se siente avergonzada por haber hecho eso, pero que no tenía opción ya que la dejaría trabajando hasta tarde y que no le gustaba salir tan noche de su trabajo, le contesté que no había ningún problema y que agradecía que me lo haya dicho.







