Capítulo 7

Mientras estoy mandando mensajes alguien toca el claxon, saco la mano y le hago una señal de que siga avanzando, pero el tipo de atrás sigue pitando con desesperación. Irritado, miro por el espejo retrovisor y veo que uno de esos pendejos que les gusta joder a otros, todavía con la mirada puesta sobre el retrovisor, vuelvo a sacar la mano y le hago la señal de que avance, pero una vez más vuelve a tocar el claxon.

Estando hasta el culo de este cabrón, salgo de mi auto y me dirijo hacia él, al verme caminar en su dirección, también sale de su auto y si bien es cierto que es más alto que yo, le enseño el arma escondida en mi cintura y sin dudarlo ni un segundo la saco y disparo varias veces al suelo, luego le obligo a arrodillarse y le apunto a la cabeza.

—Mira hijo de puta— Pongo mi rostro a su altura, ahora el cabrón no se atreve a mirarme. — Voy a dejarlo pasar por esta ocasión porque estoy de un excelente humor, pero te juro por tu puta madre, que, si vuelves a joderme, no solo te voy a meter un par de tiros en el culo, haré que te arrepientas de meterte conmigo ¿Quedó claro?

El imbécil solo asiente con la cabeza varias veces, antes de irme, disparo cerca de su oído en modo de advertencia, vuelvo a guardar mi arma y regresé a mi auto, ahora la luz está en rojo, pero me vale una m****a y conduzco, dando un ruidoso de arrancón y quemando las llantas en el asfalto, vuelvo a mirar por mi espejo retrovisor y veo que el hijo de puta se ha puesto a vomitar.

Llego hasta el centro comercial y aparco mi auto en una zona algo alejada para poder escribirme con Quinn, que me ha mandado un par de mensajes mientras conducía. Veo que me ha escrito que no importó que le diera mi número a su jefa, que de igual forma la dejó trabajando hasta tarde, me mando un par de emojis de tristeza y fue lo último que recibí de ella.

Estoy por contestarle y me llega otro mensaje de un número desconocido, arqueo una ceja y abro la nueva conversación, primero sospecho que debe ser la gerente del trabajo de Quinn y esto se confirma cuando se hace pasar por ella, diciéndome que su jefa le ha pedido mi número y ella al negarse se lo ha robado para luego advertirme que seguramente su jefa me va a mandar mensajes haciéndose pasar por ella. Pongo mi mano sobre mis labios tratando de evitar reírme, esta imbécil me quiere ver la cara de pendejo.

Decido seguirle el juego y le digo que no se preocupe, que voy a registrar su número para saber que es ella, la conversación con esta mujer escala demasiado rápido, la puta quiere una buena follada, de eso no hay duda alguna. Me ha mandado varias fotos de sus senos, muchas de ellas parece que se las tomó en los baños del restaurante ¿A cuántos más les ha mandado estas fotos? Es curioso que nadie se haya enterado de esto.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP