Capítulo 10

El oficial y yo nos miramos a los ojos de forma retadora, incluso le he sonreído de forma arrogante, esperando a que me diga algo, es obvio que al maldito anciano le molesta mi actitud y me dice que debo enseñarle mi permiso de conducir.

—Claro que si oficial.

Busqué en la guantera mi licencia y después se la entregué, revisa mis documentos y así como se los entregué me los devolvió, se disculpó conmigo diciendo que no me había reconocido, que este incidente no se iba a repetir, escuchar sus desvaríos de disculpas me harta, tengo prisa.

Le dije que no había ningún problema, al menos no ahora, pero que a la próxima le iba a meter un tiro entre ceja y ceja, se lo dije en un tono bastante serio y él se puso rígido, como una estatua, luego me reí de forma estruendosa haciendo que él se ría con nerviosismo. Una vez que me deja ir, vuelvo a arrancar mi auto y seguí avanzando hasta llegar a mi casa.

Camino por la espaciosa y enorme sala, hay una fuente que separa la entrada principal con la sala, desde mi posición puedo ver que mi tele está encendida, camino hacia el sillón y me encuentro con Vanessa, que está usando una lencería provocativa, al notar mi presencia, levanta la mirada y se pone de rodillas en su asiento, extiende sus brazos en mi dirección para luego tirarse a mí.

— ¿Qué haces aquí?

—Te estaba esperando, quería pasar tiempo contigo— Su tono de voz es de una niña mimada, a veces llega a hartarme.

—Largo, hoy voy a salir.

—Ayer saliste en la noche, cariño.

Me aleje de ella y la miré directo a los ojos con seriedad, ya tenía tiempo que le dije que me dejara en paz, que lo nuestro había terminado, pero que si quería follar no había ningún problema, al menos de momento.

Vanessa vuelve a acercarse a mí, posando sus manos sobre mi pecho y empieza a restregar su cuerpo contra el mío, su mano se desliza hacia mi entrepierna y me acaricia con insistencia, en un inútil intento por excitarme. Arqueo una ceja, esperando a que esto la desanime, pero al ver que sigue insistente, la tomé del brazo con bastante fuerza, haciendo que suelte un chillido de dolor, luego la arroje lejos de mí, haciendo que casi se caiga de boca al suelo. Sin esperar a que me diga algo, me di media vuelta y empecé a caminar hacia mi cuarto, mientras estoy andando alcanzo a escuchar que emite un ligero gruñido de enojo.

—Ya te dije que te largues, tengo algo importante que hacer esta noche.

Escucho los pies descalzos de Vanessa dirigirse hacia mí, luego sus brazos rodean mi cintura, su diminuto cuerpo se pega al mío, puedo sentir como sus uñas postizas se deslizan por mi pecho con ansias y poco a poco los va deslizando por debajo de mi playera.

Agarro sus manos y las aparto enseguida, la tomo del brazo con fuerza y la acerco a mí, le dije que no me esté jodiendo y que se vaya a otro lado, que tengo cosas más importantes que hacer que tener que estarla cogiendo todo el tiempo, luego la empuje hacia un lado y me fui a mi cuarto, mi alarma va a sonar en cuatro horas.

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