Mundo de ficçãoIniciar sessãoVeo como los que quedaron empiezan a preparar las cosas, mientras yo me siento en una silla de madera que estaba ahí en una esquina, observando con detenimiento todo lo que ocurre. No pasa mucho cuando me traen mis tijeras, La negra conecta un cable a la parte intermedia de estas y poco a poco empiezan a ponerse rojas.
Cuando están listas, hago un ligero movimiento de cabeza y mis hombres enseguida se abalanzan contra el hombre, que este se pone a forcejear de forma inútil, “La negra” le baja los pantalones junto con los calzoncillos, otro de mis hombres desconecta las tijeras y me las entrega. Mientras camino en su dirección puedo ver la expresión en su rostro, se está cagando de miedo. Pongo mis tijeras frente a mí y las abro de par en par, me acerco a él y sin pensarlo ni un segundo, las cierro con fuerza, haciendo que el idiota empiece a revolcarse de dolor, el olor a carne quemada inunda el lugar, es asqueroso.
Luego el que me dio mis tijeras agarra las bolas del suelo y me las entrega, me acerco a mi víctima y dos de mis hombres le abren la boca de par en par, de le sonrío de forma maliciosa, en ningún momento he cortado el contacto visual, para hacerle entender que ahora mando yo. Le meto los testículos a la boca y mi gente le cierra la boca, pero él se queda con la carne, se nota que se siente muy asqueado, lo observo por unos momentos, esperando a que se las coma, pero al ver que se niega de forma rotunda le digo que las masque y se las trague, puedo ver como varias gotas de sudor recorren todo su rostro, su piel es morena, pero ahora esta tan pálido como el papel. Al ver que no va a mascar, vuelvo a abrir las tijeras, pero enseguida empieza a hacer lo que le dije hasta que se las traga.
—Bueno, ya que las cosas han quedado claras ¿Qué sabes de Cruz?
El hombre me dice que va a soltar todo lo que sabe del infeliz, estando satisfecho con su respuesta, me alejo de él y me dirijo a la puerta, puedo escuchar como “La negra” camina a mis espaldas y se detiene en la entrada de la habitación, incluso sin verlo puedo sentir sus ansias por interrogarlo.
—Cuando te diga todo lo que sabe, enciérralo, luego me encargaré de él.
—Está bien, jefe— Puedo distinguir cierta excitación en su voz. —Por cierto— El tono de su voz cambia de forma drástica, volviéndose relajada y tranquila, como es normalmente. — ¿Cómo le fue con?
—No es el lugar ideal para hablar de mi muñequita— Saco un cigarro de mi bolsillo— Cuando vayas a mi casa te digo que ha ocurrido.
Saca un encendedor de su bolsillo y me enciende el cigarro, sin cruzar más palaras me alejo del lugar para después irme a mi auto y volver a la ciudad, tengo que prepararme para esta noche, esta vez tiene que salir todo perfecto, no como ayer, que Quinn se percató de mi presencia.
Mientras manejo hasta mi casa, no dejo de revisar la hora, cada minuto que pasa, me siento más y más ansioso y eso no me gusta, que me hace que me vuelva descuidado. Aprieto con fuerza el volante, mi pie pisa casi a fondo el acelerador, todo lo que me rodea pasa tan rápido que no le presto atención, pero las luces de una patrulla me sacan de mi trance, mis ojos enseguida se dirigen al espejo retrovisor, hace un año que no tengo que lidiar con la policía…. Parece que las cosas no han quedado claras en la estación de policía.
Lentamente voy bajando la velocidad, no quiero armar un alboroto ya que tengo cosas más importantes que hacer. Una vez que me he detenido por completo, bajo la ventanilla y miro hacia afuera con mucho hastío y aburrimiento. El oficial se acerca a mi lado y me dice que estaba yendo a exceso de velocidad, le dedique una pequeña sonrisa, me disculpé por lo ocurrido.







