LARS
Eran las ocho cuando llegué a casa de Ulrik en taxi, y pasaron unos minutos hasta que reuní la valentía para tocar el timbre. La propiedad quedaba en una zona acomodada de la ciudad, en un barrio con mucha seguridad, e incluso vi algunas caras conocidas entre el personal.
Ulrik viajaba mucho, y siempre decía que no necesitaba un lugar tan grande para vivir, pero apreciaba las casas en lugar de los edificios, y por eso compró este lugar hacía años. Había tenido la oportunidad de venir aquí